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Por Alex Valencia

Puede que tu seas uno de los cientos de personas que apenas conocen nuestros servicios para abogados y sentirá algo como: “al fin alguien que se acordara de nuestro gremio”, o pensarás “al fín alguien que se digne compartir su experiencia con sus colegas.

“Nuestro propósito es que amplíes tu portafolio de servicios y aumentes tus ingresos a un precio justo y proporcional”

Dr. Alex Valencia

SI no eres abogado o quizás seas apenas un estudiante de derecho podrás percibir como, a medida que vas aproximándote al final de tu carrera notarás que tus compañeros van cambiando su actitud, ahora son más reservados, ya no comparten ni sus notas de clase, dejan de tener amigos y se enfocan en su futuro, en últimas, se vuelven egoístas.

Cuando me refiero a egoístas me refiero un distintivo que enmarcará sus profesiones quizás por el resto de sus vidas.

Si no lo sabes o no lo has notado, el ejercicio del derecho es de las profesiones más egoístas que puedas encontrar; en donde nadie quiere compartir su conocimiento ni su experiencia, básicamente porque temen que si lo comparten, ese “colega” se quedará con el fruto de su esfuerzo.

Yo también lo fui, yo fui uno de esos egoístas, fui de esos que estudiaban muchísimo, guardaba celosamente sus apuntes y conocimientos que iba ganando a medida que iba asumiendo casos y resolviendo problemas. Nunca olvidaré cuando me pidieron en mi primera sociedad de abogados que le enseñara a la nueva, “como hacía una demanda”; recuerdo que me quedé atónito y luego respondí que “no lo haría”, que por qué iba a compartir mi tesoro (experiencia) con alguien que no ha recorrido el camino, con alguien que no ha sufrido para alcanzar ese conocimiento. Posteriormente rompí con esa sociedad, y eso que no era una mala sociedad, rendía sus frutos.

En las diferentes sociedades en las que litigué o fui socio, siempre me caractericé por ser el mejor y el más estudioso, quien lideraba siempre las decisiones difíciles, las que implicaban mucho dinero en riesgo, eso era lo que más me apasionaba, aquella sensación de riesgo combinada con mi habilidad para asumir litigios y resolver problemas. Llegaba a puntos en que todas las decisiones importantes de mis diferentes trabajos pasaban por mí.

Pero obviamente esta confianza no solo se debía a mi convencimiento propio, no, esto era una sumatoria de experiencia ganada en cada litigio y mi obsesión por estudiar y saberlo todo.

En fin si, yo era ese egoísta, estudioso que ganaba experiencia y la atesoraba para que nadie más que yo pudiera acercarse a ella.

Pero detengámonos un poco en mis inicios, los cuales fueron quizás la razón de ser del por qué era tan egoísta en mi profesión como la mayoría de mis colegas.

Mis inicios fueron una mezcla de entusiasmo con una constante decepción; entusiasmo por que mi espíritu de alcanzar el éxito profesional y económico nunca morían y decepcionante, porque me explotaban los abogados experimentados para los que laboré, bajo la promesa de que cuando saliera el proceso me darían un buen porcentaje, promesa que nunca se cumplía.

Pasaron al menos 2 años en esa misma tónica, ese discurso se repetía una y otra vez “cuando salga el proceso te doy el 30%); y así pasaba el tiempo y yo debía además conseguir mis recursos para comprarme mis trajes elegantes para aparentar éxito ante los clientes y las audiencias a las que existía; pero en realidad por dentro me estaba muriendo por que no obtenía dinero para vivir de mi profesión. Al tiempo tenía que realizar todo tipo de labores.

Pero mi persistencia y ego no me dejaban renunciar a triunfar en el derecho, todos los días asumía una nueva audiencia, una nueva representación como si fuera la última, por dentro me repetía una y otra vez “esto es transitorio, estoy ganando experiencia con aquellos me llevan décadas de litigio, luego en un par de años el éxito será todo mío y ya no los necesitaré nunca más”; era algo así como “ganar experiencia a través de los que ya han tenido una gran trayectoria”. El día de hoy tengo toda la experiencia pero, me arrepiento de cada día que perdí engañado por esa promesa.

Me dolía para ese entonces mi ego, pues a pesar que era brillante en el litigio, era mal compensado, porque nadie me enseñó que debía ser un buen vendedor para obtener buenos ingresos de mi profesión. Aprendí a vender mi profesión el día que más desesperado y hundido en deudas estaba.

“A veces tienes que tocar fondo para entender como vender tu profesión u oficio”

Luego de más de 5 años de experiencia realicé un experimento, comencé a compartir algunos conocimientos, aún seguía siendo un poco egoísta con mi tesoro (experiencia), pero los colegas me frecuentaban, algunos abogados muy experimentados otros no, a pedirme conceptos sobre que haría yo en sus casos y yo lo hacía…ellos me decían cóbreme esta vez por su asesoría…. y ahí se forjaron los inicios de mi vocación por compartir conocimiento y experiencia con mis colegas, ofrecer mis servicios y los de otros tantos que se sumaron entonces a mi causa,  a través de Valencia Grajales Abogados.

Recuerdo que tenía un asistente brillante quien me dio la idea de llevar a Valencia Grajales a las redes sociales, crear un perfil en Facebook, esto cuando apenas iniciaba Facebook en Colombia, también creamos un Blog en Blogger y desde entonces no hemos parado de vender servicios para abogados y compartir conocimientos gratuitamente semana a semana por más de 17 años y así lo puedes comprobar a través de Google digitando “Valencia Grajales Abogados”.

He sumado decenas de abogados litigantes totalmente experimentados y brillantes, unidos a mi causa, quienes prestan servicios independientes para abogados basados exclusivamente en su experiencia en los diferentes temas del derecho.

Hoy tengo más de 20 años de experiencia como litigante activo, dedicado en especial a los asuntos ante las altas cortes y mi espíritu me dice:

“Comparte, ayuda a tus colegas, comparte aquello que ellos no saben, aquello que necesitan, comparte tu experiencia por más de 20 años, de nada sirve un conocimiento enterrado, comparte contenido valioso, comparte a un precio proporcional a la utilidad que tus colegas obtendrán con lo que les ofreces, las personas valoran más aquello que les cuesta”.

Alex Valencia

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